El pensamiento a largo plazo es m√°s f√°cil de creer que de cumplir.

El precio del Largo plazo

La mayor√≠a de la gente sabe que es la estrategia correcta en las inversiones, las carreras, las relaciones… cualquier cosa que se acumule. Pero decir ¬ęestoy en esto a largo plazo¬Ľ es un poco como estar en la base del Monte Everest, se√Īalar la cima y decir: ¬ęAh√≠ es donde me dirijo¬Ľ. Bueno, eso est√° bien. Ahora viene la prueba.

El largo plazo es más difícil de lo que la mayoría de la gente imagina, y por eso es más lucrativo de lo que muchos suponen. Todo lo que vale la pena tiene un precio, y los precios no siempre son obvios.

El precio real del largo plazo -las habilidades requeridas, la mentalidad necesaria- es f√°cil de minimizar, y a menudo se resume con frases sencillas como ¬ęs√© m√°s paciente¬Ľ, como si eso explicara por qu√© tanta gente no puede.

 

Para hacer el largo plazo de forma efectiva hay que aceptar algunos puntos.

El largo plazo no es más que una colección de cortos que tienes que soportar.

Decir que tienes un horizonte temporal de 10 a√Īos no te exime de todas las tonter√≠as que ocurren durante los siguientes 10 a√Īos. Todo el mundo tiene que experimentar al mismo tiempo las recesiones, los mercados bajistas, las fusiones, y las sorpresas.

Así que en lugar de suponer que los pensadores a largo plazo no tienen que lidiar con las tonterías, la pregunta se convierte en cómo se puede soportar un desfile interminable de tonterías.

El largo plazo mental

El pensamiento a largo plazo puede ser una enga√Īosa manta de seguridad que la gente supone que le permite eludir el doloroso e imprevisible corto plazo. Pero nunca lo hace.

Puede ser lo contrario: Cuanto m√°s largo sea tu horizonte temporal, m√°s calamidades y desastres experimentar√°s. El jugador de b√©isbol Dan Quisenberry dijo una vez: ¬ęEl futuro es muy parecido al presente, pero m√°s largo¬Ľ.

Afrontar la realidad del largo plazo requiere un cierto tipo de alineación que es fácil de pasar por alto

Tu creencia en el largo plazo no es suficiente.

Sus inversores, compa√Īeros de trabajo, c√≥nyuges y amigos tienen que apuntarse al viaje.

Un gestor de inversiones que pierde un 40% puede decir a sus inversores: ¬ęNo pasa nada, estamos en esto a largo plazo¬Ľ, y creerlo. Pero los inversores pueden no creerlo.

Puede que se retiren. La empresa podría no sobrevivir. Entonces, incluso si el gestor resulta tener razón, no importa: no hay nadie que se beneficie.

Lo mismo ocurre cuando tienes las agallas para aguantar pero tu cónyuge no.

O cuando tienes una gran idea que tardar√° en probarse, pero tu jefe y tus compa√Īeros de trabajo no son tan pacientes.

No son rarezas. Son algunos de los resultados más comunes en la inversión.

Creer y convencer

Gran parte de ello se debe a la diferencia entre lo que uno cree y lo que puede convencer a los dem√°s. La inteligencia frente a la narrativa.

La gente se burla de la cantidad de pensamiento a corto plazo que hay en la industria financiera, y deber√≠a hacerlo. Pero tambi√©n lo entiendo: La raz√≥n por la que tantos profesionales de las finanzas se inclinan por el cortoplacismo es porque es la √ļnica forma de dirigir un negocio viable cuando los clientes huyen a la primera se√Īal de problemas.

Pero la razón por la que los clientes huyen es, a menudo, porque los inversores han hecho un trabajo muy deficiente a la hora de comunicar cómo funciona la inversión, cuál es su estrategia, qué deben esperar como inversores y cómo afrontar la inevitable volatilidad y ciclicidad.

Tener raz√≥n en alg√ļn momento es una cosa. Pero, ¬Ņpodr√≠as eventualmente tener la raz√≥n y convencer a aquellos en cuyo apoyo conf√≠as? Eso es completamente diferente, y f√°cil de pasar por alto.

largo plazo

La paciencia es a menudo una terquedad disfrazada.

Ahora suceden cosas casi a diario que habr√≠an sido inconcebibles hace apenas una d√©cada (d√©ficits presupuestarios, tipos de inter√©s, valoraciones de las acciones de los memes, participaci√≥n de los inversores minoristas, etc.). El mundo cambia, lo que hace que cambiar de opini√≥n no s√≥lo sea √ļtil sino crucial.

Pero cambiar de opini√≥n es dif√≠cil porque enga√Īarse a uno mismo creyendo una falsedad es mucho m√°s f√°cil que admitir un error.

El pensamiento a largo plazo puede convertirse en una muleta para quienes se equivocan pero no quieren cambiar de opinión.

Dicen: ¬ęEs que me he adelantado¬Ľ o ¬ętodos los dem√°s est√°n locos¬Ľ cuando no pueden dejar de lado algo que sol√≠a ser cierto pero que el mundo ha dejado atr√°s.

Para pensar bien a largo plazo hay que identificar cu√°ndo se est√° siendo paciente o simplemente obstinado.

No es algo f√°cil de hacer. La √ļnica soluci√≥n es conocer las pocas cosas de tu sector que nunca cambiar√°n y poner todo lo dem√°s en un cubo que necesita constantemente ser actualizado y adaptado. Las pocas (poqu√≠simas) cosas que nunca cambian son candidatas a ser pensadas a largo plazo. Todo lo dem√°s tiene una vida √ļtil.

 

Es difícil saber cómo vas a reaccionar ante el declive.

Si te digo: ¬ę¬ŅC√≥mo te sentir√≠as si las acciones cayeran un 30%?¬Ľ, probablemente te imagines un mundo en el que todo es igual que hoy, excepto que los precios de las acciones son un 30% m√°s bajos. Y en ese mundo es f√°cil decir: ¬ęEso estar√≠a bien, incluso lo ver√≠a como una oportunidad¬Ľ.

Pero la razón por la que las acciones caen un 30% es porque hay un ataque terrorista, o el sistema bancario está a punto de colapsar, o hay una pandemia que podría matar a toda tu familia.

En ese contexto, podrías sentirte diferente. Podrías pasar de una mentalidad oportunista a una mentalidad de supervivencia. Puede que no tengas la resistencia que antes imaginabas.

 

El largo plazo tiene que ver menos con el horizonte temporal y m√°s con la flexibilidad.

Si estamos en 2010 y dices ¬ętengo un horizonte temporal de 10 a√Īos¬Ľ, tu fecha objetivo es 2020. Que es cuando el mundo se vino abajo. Si eres una empresa o un inversor, fue un momento terrible para asumir que el mundo estaba listo para darte la recompensa que hab√≠as estado esperando pacientemente.

Un horizonte temporal largo con una fecha final firme puede depender tanto del azar como un horizonte temporal corto.

 

Mucho mejor es la flexibilidad.

El tiempo es la magia de la capitalización, cuya importancia no puede minimizarse. Pero las probabilidades de éxito caen más profundamente a su favor cuando mezcla un horizonte temporal largo con una fecha final flexible, o un horizonte indefinido.

Ben Graham dijo: ¬ęEl prop√≥sito del margen de seguridad es hacer innecesaria la previsi√≥n¬Ľ. Cuanta m√°s flexibilidad tenga, menos necesitar√° saber lo que ocurrir√° despu√©s.

Y nunca olvides a Keynes: ¬ęA largo plazo todos estamos muertos¬Ľ.

Lucas Stradivarius

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